Tengo tu ventana
abierta
sobre la palma del viento.
La respiración azotada
por la catástrofe
del vidrio,
con la transparencia tensa
a punto de reventar al beso.
Le hablo a la partícula de arena
fundida en tu esqueleto…
al pájaro enjaulado en el rectángulo de madera
al silbido enmudecido en la fragua
en el filo del corte recto y preciso…
La célula del médano
rendido al fuego
es entre mis manos
parte del hueco en la pared
que me deja ver
las mañanitas en sol o las tormentas quebradas
el paisaje sin frontera
aún en el encierro mismo
y con los ojos cerrados…
Candelaria Rojas Paz
Arriba











